Los sistemas de rociadores (sprinklers) controlan el 96% de los incendios antes de que lleguen a ser catastróficos. Basados en la NFPA 13, explicamos cómo estos sistemas protegen la estructura y los inventarios, desmitificando el miedo al daño por agua.
Existe un mito persistente: “Si hay un pequeño fuego, todos los rociadores se activan y mojan toda mi mercancía”. En la vida real, los rociadores solo se activan individualmente por calor. En Prodeseg hemos visto cómo un solo rociador salvó bodegas enteras en zonas industriales de Bogotá y Medellín.
Un rociador descarga aproximadamente 25 galones por minuto directamente sobre el foco del incendio. Los bomberos, por otro lado, usarán mangueras que descargan 250 galones por minuto. El rociador usa 10 veces menos agua para un control más efectivo.
Contar con una red de rociadores certificada por Prodeseg puede reducir drásticamente el costo de las primas de seguros industriales, ya que el riesgo de pérdida total disminuye casi a cero.
La mayoría de los rociadores comerciales tienen un bulbo de vidrio líquido que se rompe a los 68°C (155°F), liberando el sello de agua de manera inmediata y localizada.